- Dígame ¿Por qué no le gustan los autos?
- Bueno, en primer lugar, la posición del conductor es muy mala. Altera la digestión, aprieta el estómago y agranda el corazón.
En segundo lugar, el tráfico se ha convertido en el arte dramático de los imbéciles. Los accidentes son tragedias mezquinas y los riesgos de la ruta, la única aventura que nos queda.
En tercer lugar, el automovilismo es un sistema de acumulación donde no existe el menor intercambio, excepto los insultos, y donde la gente no se encuentra jamás. Es un sistema de dispersión social: cada uno en su caja.
Y finalmente, a través del automóvil las petroleras y las automotrices imponen sus leyes, destruyen ciudades, hacen gastar fortunas en rutas y policías, contaminan el mundo y sobre todo hacen creer a la gente que no hay nada mejor.
Charles, vif ou mort.
domingo, 15 de abril de 2012
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